DIA DE LA MUJER

3/08/2017



Hoy es el "Día de la mujer", hoy celebramos la importancia de la mujer en el mundo pero sobretodo es un día para recordar que aunque sobre el papel y las leyes somos iguales a los hombres (en este país, en muchos todavía no) no lo somos y si existe el día de la mujer es porque la paridad, el respeto y la conciencia hacia nosotras todavía no se ha conseguido. Hoy he querido compartir con vosotras una experiencia que tuve hace muchos años en un tren porque todos los días pasan situaciones así y no debemos de permitir que sigan siendo normales porque no lo son. En este post me acompañan otras dos mujeres maravillosas contando una experiencia machista (pero no la única) que han tenido a lo largo de su vida. Si tu también quieres formar parte de este post puedes dejarme tu historia en comentarios y la subiré al blog durante el día de hoy o enviarme un e-mail a youaretheoneblog@hotmail.es.

"Tenía 18 o 19 años, no me acuerdo bien. Todos los días cogía el tren de cercanías que me acercaba a la universidad. Por aquel entonces nunca me había sentido intimidada ni había tenido miedo de un hombre, hasta ese día en el que un hombre de avanzada edad se sentó a mi lado en el tren y empezó a hablar conmigo. La conversación empezó de forma casual: el tiempo, donde iba, creo recordar que me habló de sus hijos... La educación y  los buenos modales siempre han sido muy importantes para mi familia, imagino que cómo para casi todos así que yo le seguí la conversación pensando que era una persona que solo tenía ganas de hablar hasta que me preguntó si tenía novio. Recuerdo que me puse rígida al instante, aunque podía parecer una preguntar inocente, no lo era. Estaba llena de segundas intenciones y se le notaba en la voz. La respondía que sí, pensé que eran tonterías mías, que no pasaba nada, que simplemente era un señor aburrido y curioso buscando conversación hasta que... ¿te acuestas con él? Me quedé petrificada, no sabía cómo actuar, os recuerdo que tenía 18 años, eso me pasa ahora y me hubiera levantado y cambiado de vagón sin pensarlo pero entré en una especie de shock que me impedía moverme y solo pensaba que era una persona mayor y que tenía que ser educada. Mi yo de ahora os aseguro que me hubiera dado dos tortas bien dadas para obligarme a reaccionar... No contesté,  a lo mejor se callaba, pero lejos de pensar que esta situación era incomoda para mí siguió con el acoso. Me expuso toda una teoría acerca de que las chicas de mi edad debían de tener sus primeras relaciones sexuales con señores de la suya para sí poder coger experiencia y aprender todo tipo de técnicas y así llevarlas a cabo con nuestras parejas. Recuerdo que me dijo lo bonita que era y lo nueva que tenía que tener la piel. Recuerdo que me preguntó si me depilaba entera. Recuerdo que pensé que podría levantarme y gritar ya que no estaba sola en el vagón pero tenía miedo de su reacción... que iba a pensar la gente... si me creerían o pensarían que era una exagerada o peor aún, una loca intentando llamar la atención. Yo ya no respondía a ninguna de sus insinuaciones, creo recordar que me rozó la pierna con la mano justo cuando llegamos a la estación. Me bajé a toda prisa y me siguió, continuaba con su acoso. Me dijo que mi novio no se tenía porque enterar, que sería nuestro secreto, que estaría feliz de lo que iba a aprender, que le diera un beso de despedida, que mañana a la misma hora estaría en la estación si estaba interesada, que era una aburrida si no lo hacía... Fue entonces cuando salí de mi estado de shock y eché a correr. Nunca más volví a coger el tren a la misma hora... ¿A cuantas chicas acosó este señor a lo largo de su vida? Tengo claro que si me pasara ahora mismo una situación así no reaccionaría de la forma en que lo hice, la madurez te da tablas con los años para enfrentarte a estas situaciones. Pasé muchos años asustada pensando en que habría pasado si la estación no hubiese estado llena de gente. Pensé también durante mucho tiempo que esto había sido una excepción pero lamentablemente no lo se, no es una situación anormal, es una situación a la que se enfrentan muchas mujeres a lo largo de su vida e incluso hoy en día. Por qué para muchos hombre solo somos juguetes de los que aprovecharse y es por eso que todavía existen días cómo hoy..."

Amparo

"Siempre me gustó el deporte desde bien pequeña, y durante unos años mi chico jugó en un equipo de fútbol de la provincia y yo iba a verlo casi todos los fines de semana. Soy una chica que no suele pasar desapercibida por mi altura (1,72 m) y además, suelo llevar algo de tacón si es fin de semana. Además del machismo que rezumaban las aficiones de la mayoría de los campos de fútbol que visité durante esa época (igual que ahora, vaya), en una ocasión durante un partido me levanté para ir al baño y pasé por delante de una grada entera de 50 o 60 hombres de la afición local (nosotros éramos los visitantes), que se dedicaron a humillarme en conjunto gritando: "Rubia, coqueta, enséñanos las tetas", mientras se reían ante mi cara de estupor. Después, tuve que pasar por detrás de la grada para no volver a vivir lo mismo, pero con la rabia de tener que cambiar mi trayectoria y que nadie les llamara a ellos la atención por machistas, misóginos y maleducados. Mi mayor sorpresa vino cuando se lo comenté a un jugador del equipo local que conocía y se echó unas risas diciendo que eso era normal, que no pasaba nada. Queda mucho camino por hacer y este post ayuda a no normalizar estas situaciones. Gracias, Amparo." 

Carmina, 30 años. Castellón. 

"Hace años iba en el autobús en la parte de dentro, en el asiento pegado a la ventana, el autobús estaba vacío, 2 o 3 personas...Entró un hombre y se me puso al lado, yo me extrañé porque estando en bus vacío había preferido sentarse a mi lado, pero bueno...

A los 5 min noté que empezó a sudar y temblaba, yo notaba que al sentarse algo me tocaba la espalda pensaba que sería la chaqueta o algo, pero no, era su mano, y poco a poco empezó a sobarme por detrás, yo di un salto y le miré, entonces quitó la mano, pero yo no podía salir porque estaba en la parte de dentro y salir significaba restregarle el culo y como que no me apetecía...Al rato me lo volvió a hacer y ya le dije que qué estaba haciendo, se puso súper nervioso y salió corriendo para bajar en la parada que justo estaba la puerta abierta. 

En fin, que no es que sea algo súper traumático pero bueno, que me sentí agredida por un desconocido y a partir de ese día no suelo sentarme en el asiento del bus que está en la ventana."

María

 "Una vez iba caminando por las afueras del pueblo donde vivo, vamos, que iba entre naranjos y eso que mi mente no para de decirme que no me meta por esos sitios, que a saber si te sale un tío y te hace algo... eso ya es algo que me molesta y muchísimo, vivir pensando en las limitaciones que tenemos por tener miedo, por no sentirnos seguras simplemente por ser mujeres, porque en cualquier lado te sale un agresor sexual o un pirado, y mira por donde ese día me topé con uno.
Detrás de un naranjo (osea que se le veía prácticamente entero porque todos sabemos como son los troncos de los naranjos) había un hombre de avanzada edad con los pantalones bajados y estaba haciéndose una paja mientras yo pasaba a escasos metros de él, al darme cuenta giré la cara y empecé a andar más rápido, pensando que igual había sido yo la que había pasado por casualidad por ahí y el hombre pararía al verse sorprendido por la presencia de alguien, pero no, para mi estupor siguió y yo empecé a correr y cuando por fin llegué al final de la calle por donde podía girar me di la vuelta levemente y él seguía mirándome y haciendo su faena. No entiendo como puede haber gente así en el mundo."

Rosa

"Volvía andando a casa del trabajo todos los jueves por la noche y a medio recorrido siempre me encontraba a un grupo de hombres charlando en pandilla en la calle. Eran las únicas personas que me encontraba a esas horas. Recuerdo perfectamente que pensé en cambiar de trayectoria, que no valía la pena exponerse a un “por si acaso” pero uno de los días me dije a mí misma que no tenía sentido fomentar en mí una idea que no tenía por qué darse. Sé que pasé tres noches por al lado de ellos sin ningún tipo de problema y a la cuarta, cuando yo ya me había relajado con la situación, noté que echaban a andar detrás de mí. Empezaron a llamarme, a preguntarme mi nombre, que dónde iba tan sola, que ellos me acompañaban… me siguieron hasta la misma puerta de mi casa. Eché a correr los últimos metros para meterme en el portal y cerrar con llave. Pasé tanto miedo y sentí tan real esa sensación de paralización que cuentas que las noches que salía tan tarde de trabajar opté por dormir en casa de mis padres (mucho más cerca de mi lugar de trabajo). Me obligaron con su actitud a tener miedo y a cambiar mi día a día.
Y luego, por supuesto, están los micromachismos cotidianos. Tuve un jefe, catedrático en humanidades, que se sorprendió al decirle que efectivamente sabía conducir y me espetó “vaya, que mujer más moderna”… y así, para desgracia de todos, suma y sigue."

Guillermina


"Me quería unir a los textos de hoy, porque creo que a muchas chicas nos ha pasado.
Recuerdo hace mucho tiempo, tendría 20 años volvía a casa después de haber salido con mis amigas,​ ​y siempre era la última en llegar a casa, así que volvía sola. Me decían que fuera con cuidado,​ ​una chica sola siempre era un peligro, y podría sufrir algún acoso.
No pensé que eso fuera conmigo, pero todo pasó esa noche. Estaba llegando a casa, pasé por calles solitarias,​ ​y de repente de una calle un hombre me empezó a seguir. Yo me asusté, empezé a ir más rápida, pero parecía que no le importaba, así que se avalanzó, más rápido, tenía la llave preparada, y abrí el portal de casa, pero estaba​ ​detrás, cerré con fuerza y vi como si no hubiera hecho mi último sprint, algo hubiera pasado. Vi su rostro justo al cerrar la puerta,​ ​ya que era de cristal, corrí al ascensor, y a casa. Lo pasé muy mal. Pasé mucho miedo, no pasó nada, pero yo estuve una temporada​ ​que no quería volver sola a casa, y pienso que eso no debería pasar.
Escribo también para que esto no pase a más chicas."


"An​a​"

Gracias María por la ilustración tan chula que acompaña este post. Gracias a todas las mujeres que luchan por nuestros derechos y a todos los hombres que son hombres y entienden que no somos ni inferiores ni propiedad de nadie.

Estaré encantada de incluir tu experiencia en este post para así ayudarnos entre todas a no normalizar estas situaciones. 

Gracias por compartir este post por todas las redes sociales que se te ocurran y hacerlo llegar hasta el infinito y más allá.

¡Feliz día!

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*AMPARO




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3 comentarios

  1. Me parece estupendo este post, que se hable de las cosas que nos molestan. Yo no he tenido ninguna experiencia tan desagradable.. bueno, si no contamos una vez que iba caminando por las afueras del pueblo donde vivo, vamos, que iba entre naranjos y eso que mi mente no para de decirme que no me meta por esos sitios, que a saber si te sale un tío y te hace algo... eso ya es algo que me molesta y muchísimo, vivir pensando en las limitaciones que tenemos por tener miedo, por no sentirnos seguras simplemente por ser mujeres, porque en cualquier lado te sale un agresor sexual o un pirado, y mira por donde ese día me topé con uno.
    Detrás de un naranjo (osea que se le veía prácticamente entero porque todos sabemos como son los troncos de los naranjos) había un hombre de avanzada edad con los pantalones bajados y estaba haciéndose una paja mientras yo pasaba a escasos metros de él, al darme cuenta giré la cara y empecé a andar más rápido, pensando que igual había sido yo la que había pasado por casualidad por ahí y el hombre pararía al verse sorprendido por la presencia de alguien, pero no, para mi estupor siguió y yo empecé a correr y cuando por fin llegué al final de la calle por donde podía girar me di la vuelta levemente y él seguía mirándome y haciendo su faena. No entiendo como puede haber gente así en el mundo.

    Repito, lo peor para mi es siempre vivir con el pensamiento de que algo nos puede pasar, y aunque no soy muy miedosa y en mi casa hemos pasado por algo muy traumático, intento seguir haciendo mi vida como si nada, pero más de una vez me he dado la vuelta para no exponerme al peligro POR SER MUJER, y que eso siga pasando en nuestra sociedad es MUY TRISTE!

    Un saludo!

    Rosa

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  2. Volvía andando a casa del trabajo todos los jueves por la noche y a medio recorrido siempre me encontraba a un grupo de hombres charlando en pandilla en la calle. Eran las únicas personas que me encontraba a esas horas. Recuerdo perfectamente que pensé en cambiar de trayectoria, que no valía la pena exponerse a un “por si acaso” pero uno de los días me dije a mí misma que no tenía sentido fomentar en mí una idea que no tenía por qué darse. Sé que pasé tres noches por al lado de ellos sin ningún tipo de problema y a la cuarta, cuando yo ya me había relajado con la situación, noté que echaban a andar detrás de mí. Empezaron a llamarme, a preguntarme mi nombre, que dónde iba tan sola, que ellos me acompañaban… me siguieron hasta la misma puerta de mi casa. Eché a correr los últimos metros para meterme en el portal y cerrar con llave. Pasé tanto miedo y sentí tan real esa sensación de paralización que cuentas que las noches que salía tan tarde de trabajar opté por dormir en casa de mis padres (mucho más cerca de mi lugar de trabajo). Me obligaron con su actitud a tener miedo y a cambiar mi día a día.
    Y luego, por supuesto, están los micromachismos cotidianos. Tuve un jefe, catedrático en humanidades, que se sorprendió al decirle que efectivamente sabía conducir y me espetó “vaya, que mujer más moderna”… y así, para desgracia de todos, suma y sigue.


    Guillermina.-

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